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Cuatro pilares son los que definen el perfil propio del PREU. Cada uno de ellos está constituido por un binomio de conceptos fundamentales que reflejan una forma de hacer las cosas, de entender la educación. No se los puede separar porque se complementan y se requieren mutuamente. Ellos son:

Si entendemos la educación como el proceso de perfeccionamiento de las personas en toda su integridad tenemos que comenzar por definirla como autotarea ayudada. No hay formación si no hay aprendizaje y es necesario para ello el protagonismo del estudiante en su propio proceso educativo.

EXIGENCIA Y COMPRENSIÓN

Quizás no sea la exigencia un valor de moda, pero nunca ha dejado de ser respetada. La exigencia permite llegar más lejos; abre horizontes; capacita para la superación de obstáculos. Toda ayuda innecesaria es una limitación para el que la recibe.
Y ello porque en el proceso educativo, cada vez que sustituimos cuando era suficiente ayudar, o cada vez que ayudamos cuando no era necesario hacerlo, desaprovechamos una ocasión de desarrollo personal de las propias potencialidades.

Por eso creemos que es necesario exigir. Todo lo que se pueda. Pero la exigencia no se opone a la comprensión. No hemos de exigir a todos lo mismo, ni en el mismo momento, sino que hemos de tener en cuenta las capacidades y limitaciones de cada alumno así como las circunstancias familiares o personales en el que se desarrolla el proceso educativo.

CONFIANZA Y RESPETO

Es la confianza un elemento clave en la educación. Confiar es creer en las personas y en su capacidad de mejora. Quien educa procura tener empatía, ponerse en lugar del educando, gozar con sus avances tanto como disfruta él. Pero confianza no es chabacanería y no se opone al respeto que debe existir en todas las direcciones.

AFÁN DE SUPERACIÓN Y SOLIDARIDAD

En el PREU te desafiamos a que seas lo mejor que puedes ser". Sólo quien tiene metas puede alcanzarlas, y el afán de superación está relacionado con el espíritu deportivo que de algún modo debe respirarse en el proceso educativo. Los obstáculos están para ser superados y de los tropiezos es necesario aprender. Pero no estamos solos y sería lastimoso que alguno olvidara que no es lo mismo educar para el éxito que educar para la felicidad. Y es imposible educar para la felicidad si no se enseña a preocuparse por los que nos rodean, con generosidad.

LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

Es libre quien hace lo que quiere y no sólo lo que tiene ganas. Y más libre es si hace, porque quiere, lo que debe. No alcanza con proponerse metas de mejora personal. Es necesario tener capacidad y voluntad de alcanzarlas. De lo contrario los proyectos se verán frustrados por la pereza, la desgana o la inconstancia. Por eso decimos que no es lo mismo hacer lo que se quiere que lo que se tiene ganas en un momento dado. Muchos se levantan temprano el domingo para jugar al fútbol; no porque tengan ganas de levantarse, sino que quieren hacerlo porque es necesario para alcanzar lo que perciben como bueno, que es el poder jugar al fútbol. Lo mismo pasa con el estudio y con todo lo que cuesta esfuerzo. Y en general, lo que vale, cuesta. En otras palabras, se aprende a ser libre. Y no se es verdaderamente libre si no se es responsablemente libre.